Leonardo nació en Vinci, una población cercana a Florencia, en 1452. Era hijo ilegítimo de un notario, pero éste lo crió como el resto de sus hijos. Permaneció en la casa paterna de Florencia hasta ingresar como aprendiz en el taller del pintor Andrea del Verrocchio. En 1472 fue inscrito como maestro pintor. Su primer encargo fue una tabla de para el Palazzo Publico que nunca finalizó (la acabó Filippino Lippi). Su relación con los Médici, señores de la ciudad, fue tempestuosa, y en 1486 se trasladó a Milán, bajo el gobierno del duque Ludovico Sforza, que intentaba que su ciudad tuviera la misma importancia cultural que Florencia. A su servicio, Leonardo pintó la Virgen de las rocas y el fresco de La última cena para el convento de Santa María de las Gracias.
A la caída de Ludovico Sforza en 1500, el maestro vivió en Bérgamo, Mantua y Venecia, pero acabó volviendo a Florencia. Allí, en 1505, pintó su retrato más conocido y la Gioconda o Mona Lisa.
En 1513 Leonardo se trasladó a Roma. Trabajó para el Papa León X hasta la muerte de éste, en 1517. Solo entonces aceptó la invitación del rey Francisco I de trasladarse a Francia. Murió allí en 1519, en el castillo de Clos-Lucé, asistido por el propio rey de Francia, si queremos creer la leyenda.
