La mitología asiática está llena de mitos y leyendas, seres fantásticos y dioses. Todas las mitologías de Asia, ya sea la japonesa, china, coreana… tienen muchas similitudes pero de una cosa si estoy de acuerdo, que cada una de ellas tiene su magia y su encanto, son mundos completamente diferentes esperando a que tus los descubras. Sigue leyendo para adentrarte en el esos espectaculares mundos.
MITOLOGÍA JAPONESA
La mitología japonesa, puede que sea la que tenga en sistema de creencias más enrevesado, ya que esta tiene más de 8 000 000 (es el símbolo de infinito para los japoneses), kami (espíritus o dioses en japonés).
Esta mitología se basa en los libros escritos como el Kojiki, que significa “registro de cosas antiguas” es unos de los libros más antiguos junto con Nihonshoki que contiene los mitos, leyendas de Japón. Y aunque tenga influencia de religiones como la china o la coreana, una parte muy importante de esta mitología en única. Está llena de criaturas míticas, dioses, leyendas y mitos, no de todas, pero sí hablaremos de los más que personalmente nos han gustado más.
Leyendas: La creación.
En lo más profundo de los tiempos, el Cielo y la Tierra estaban mezclados, como si los hubieran batido los siglos en una materia espesa e inrregular. Entonces, el silencio de aquella masa se rompió en sonidos extraños, cuyo origen era el movimiento de las partículas. Pronto, la luz y las partículas más ligeras se elevaron; pero no todas estas eran tan rápidas como las de la luz, y no pudieron seguirla. De este modo, la luz se acumuló en la parte superior del Universo, y por debajo de ella, las partículas formaron, primero, las nubes, y luego, un Paraíso llamado Takamagahara [Llanura de los Cielos Altos]. Abajo, muy abajo, las partículas y átomos más pesados permanecían en una masa enorme, irregular y oscura que fue llamada Tierra.
En aquellos tiempos en el Cielo y la Tierra tuvieron su origen, las divinidades se formaron en Takamagahara. Sus nombres eran: Ame-no-mi-naka-nushi-no-kami [Señor del Augusto Centro del Cielo], Taka-mi-musuhi-no-kami [Augustísimo engendrador o Divinidad de la Augusta Energía Vital] y Kami-musuhi-no-kami [Divino engendrador o Divinidad de la Divina Energía Vital]. Estas tres diosas, todas ellas formadas espontáneamente, se ocultaron. A continuación, cuando el mundo, se movía como una medusa, de algo que surgió parecido a un brote de caña, nacieron en el cielo dos divinidades cuyos nombres eran: Umashi-ashi-kabi-hikoji-no-kami [Antiguo príncipe encantador brote de caña] y Ame-no-toko-tachi-no-kami [El que permanece eternamente en el cielo].
Estas dos divinidades, todavía formadas espontáneamente, también se ocultaron.
“Siete Generaciones Divinas”.
Entonces los dioses se reunieron y debatieron sobre la Tierra, que continuaba siendo una mezcla de materias, aguas y tierras, irregulares y blanda. Decidieron enviar a una pareja de ellos a organizar la Tierra y eligieron a los más jóvenes. Así, las divinidades celestes dirigieron un augusto mandato a las dos divinidades Izanagi e Izanami: “Arreglad, consolidad esta tierra en movimiento”. Mandándoles así, les confirieron la orden y les entregaron la lanza celestial Amenonuhoko, que estaba cubierta de piedras preciosas.
Entonces las dos divinidades, estando sobre Amenoukihashi el puente flotante del cielo, dejaron caer lentamente la lanza de gemas y agitándola, resonó el agua salada koworo-koworo. Cuando hubieron retirado y levantado la lanza, el agua salada que caía de su extremo se acumuló y se convirtió en una isla. Esta fue la isla de Onogoro [auto formada].
Descendiendo luego del cielo y situándose en esta isla, en un abrir y cerrar de ojos levantaron un altar, llamado Yahirodono, una columna celestial celeste, llamada Amenomihashira [Sagrado Pilar del Cielo], y edificaron alrededor una sala de ocho brazos.
Entonces Izanagi preguntó a su augusta compañera Izanami “¿De qué modo ha sido formado tu cuerpo?” Ella respondió: “Mi cuerpo está completamente formado, pero hay una parte que no ha crecido y está cerrada”. Entonces Izanagi dijo: “También mi cuerpo está totalmente formado, pero tengo una parte que ha crecido excesivamente. Así, si metemos allí la parte de mi cuerpo que ha crecido excesivamente, procrearemos las tierras. ¿Qué solución mejor que procrear?”. Izanami respondió: “Ciertamente estará bien hecho”. Entonces Izanagi repuso: “Tú y yo giraremos alrededor de esta augusta columna celeste, y cuando nos hayamos encontrado yaceremos juntos”.
Así hablaron y se pusieron de acuerdo. Él dijo “Tú para encontrarme girarás a la derecha; yo para encontrarte giraré a la izquierda”. Cuando dieron la vuelta tal como habían convenido, Izanami fue la primera en hablar y exclamó: “¡Oh, en verdad eres un joven hermoso y amable!” Luego Izanagi: “¡Oh, qué joven más hermosa y amable!”.

Finalmente se unieron en el lecho y engendraron un hijo, Hiruko [Niño sanguijuela o el infante del agua]. Lo depositaron sobre una lancha de juncos y la corriente lo arrastró. Después engendraron a Awashima [Isla de espuma o burbujas], pero éste tampoco era como ellos esperaban.
En aquel momento, las dos dioses tuvieron una consulta: “Los hijos que hasta ahora hemos engendrado no son buenos. Por lo cual debemos comunicarlo a la augusta morada de las divinidades celestes”. Entonces subieron y preguntaron a las demás divinidades qué mandaban que se hiciese. Los dioses dijeron: “La mujer es la que ha hablado primero, y por eso no han ido bien las cosas”.
Entonces ellos se fueron a la tierra de nuevo y giraron otra vez como antes, alrededor de la columna celeste. Esta vez fue Izanagi el primero en hablar: “¡Oh, qué joven más hermosa y amable!”. La segunda en hablar fue la esposa Izanami, que exclamó: “Oh, en verdad eres un joven hermoso y amable”. Cuando terminaron de hablar, tuvo lugar la unión y engendraron un hijo, la isla de Awaji
De la misma forma engendrar a las demás islas del archipiélago, a las que fueron poniendo nombre según iban naciendo: Honshû, Shikoku, Kyûshû, las islas gemelas de Oki y Sado, y, finalmente, Iki. Luego engendraron a una serie de dioses y diosas, entre ellos los del viento, las montañas y los árboles.
Criaturas Míticas:
–Kitsune: La palabra japonesa kitsune significa zorro, un animal que constituye un elemento de suma importancia en el folclore japonés. En las tradiciones japonesas se usa para nombrar a aquel espíritu del bosque con forma de zorro, cuya función normalmente es la de proteger bosques y aldeas. El kitsune tiene el poder de transformarse en mujeres jóvenes, en algunas ocasiones, el animal tiene la función de fiel guardián, amiga, amante o esposa. Se le asocia al dios shinto Inari, incluso se le ofrecen ofrendas como si fuera un dios. El más poderoso el kitsune es el zorro de nueve colas.

–Hidotama: Son las almas de los recién fallecidos tomando forma de una llama fantasmal. La palabra hitodama es una combinación de las palabras japonesas hito, que significa «humano», y tama que significa «alma». Estas llamas según cabe suponer, aparecen como esferas azules y en ocasiones verdes con una estela larga. También se cree que son fuegos fatuos. Se dice que frecuentemente se encuentran cerca de cementerios y en bosques sombríos durante el verano, donde se dice que viven
MITOLOGÍA CHINA
Personalmente esta es una de nuestras mitologías favoritas, será por su gran abundancia de criaturas fantásticas, o por sus increíbles leyendas. Esta mitología se basa en tres religiones o culturas diferentes, el Taoísmo, el Budismo y el Confusionismo.
La mitología china resumidamente es la historia del mundo oriental, contando en mitos y leyendas la historia de su país; es el resultado del respeto profundo a las tradiciones y a lo sagrado.
Mucho hemos oído hablar de Buda, y del Yin y el Yang, los dragones chinos… pero nunca os habéis preguntado que significa cosas y cuál ha sido su influencia sobre las personas asiáticas. Todo es un misterio, incluso para nosotros. Si quieres saber los misterios de por qué los chinos son así de raros –no os mal penséis que es racismo- sigue leyendo.
Los ocho inmortales:
El taoísmo idolatra a ocho inmortales que, a través de la piedad y de la virtud han conseguido la vida eterna. Además de la inmortalidad, estos ocho personajes, no tienen nada en común, pero se los suele representar en grupo.
Los ocho inmortales viven con los dioses en las montañas de Kun Lun, en el centro de la tierra. Allí se divierten en los jardines del Emperador de Jade, el señor supremo de los cielos, donde crece el melocotonero mágico de la inmortalidad. Cada milenio se los invita junto a los dioses, a comer melocotones en una gran celebración que realiza la Emperatriz Wang, esposa del Emperador de Jade.
Hsien significa «inmortal» en chino. El carácter chino para Hsien significa «hombre» y «montaña», lo que literalmente significaría «hombre que vive en la montaña».
Los ocho inmortales son los más famosos de los Hsien. Cabe destacarse que la inmortalidad no significa larga vida en la tierra sino vida eterna en los cielos.
Los Ocho Inmortales son: Lü Dongbin, Lan Caihe, Zhang Guo Lao, He Xiangu, Li Tieguai, Han Xiangzi, Zhongli Quan, y Cao Guojiu
El yin y el yang:
El yin es movimiento, mientras que el yang es pasividad, se representa mediante una esfera dividida en dos partes, una parte de color negro y la otra de color blanco. El yin y yang es un concepto basado en el doble de todo lo existente en el universo según la filosofía oriental.
El yin y el yang son opuestos. Todo tiene su opuesto, aunque éste no es absoluto sino relativo, ya que nada es completamente Yin ni completamente Yang. El yin y el yang se consumen y generan mutuamente. El yin y el yang forman un equilibrio un tanto dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye. El desequilibrio no es sino algo accidental, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a centralizarse, lo que provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de vapor en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang).
Los Dragones:
El dragón chino es una de las criaturas míticas más importantes de la mitología china, es considerada como la criatura más poderosa y divina. El dragón simboliza un gran poder y fue un gran apoyo de los héroes y de los dioses.
- Chi: dragón sin cuernos o demonio montaña
- Dilong: el dragón de la tierra
- Dragon King: el rey de los dragones
- Fucanglong: el dragón del tesoro
- Jiaolong: Dragón de las inundaciones y el mar
- Shenlong: el dragón de lluvia
- Dragones: el dragón celestial
- Serpiente Blanca
- Yinglong: poderoso siervo de Huangdi
- Zhulong: el luminoso rojo celeste «antorcha dragón»
Diosa Nuwa:
Diosa creadora de los hombres. El universo que había creado Pan Gu era hermoso, pero la diosa Nuwa no estaba contenta y se sentía sola y triste, por eso descendió a la tierra y recogió barro de los ríos y tras hacer una masa moldeo una figura parecida a ella hasta que esta figura cobro vida y se puso contenta luego se puso hacer más figuras y esos fueron los primeros seres vivos y ya no se sintió sola en el mundo.
Aves de la mitología china

Para la mitología china, las aves simbolizan al principio, por eso en la leyenda de la creación china las aves son las representantes del principio de un “algo”, cuando se juntan dos principios se crea “algo”, una vez dos principios hicieron el cielo.
- El fénix chino.
- Trata de llenar el océano con ramas y guijarros.
- Tiene un solo ojo y una sola ala. Son dos y dependen una de la otra, por lo tanto son inseparables, representando al marido y mujer.
- Shang-Yang. Un ave de lluvia.
- El ave de nueve cabezas. Utilizada para asustar a los niños.
- Su Shuang.Descrita como pájaro del agua, como la grulla.
- De tamaño gigante y un terrible poder de vuelo. También conocida como el Roc chino.
- Qing Niao.El mensajero de Xi Wangmu.
- Un mal presagio.
