En entradas anteriores ya señalamos que leer es un viaje. Cuando leemos, sin movernos del sitio, viajamos. En el tiempo y el espacio. Y si la lectura es una invitación a viajar, viajar es una invitación a la vida. No en vano, salir fuera, descubrir gentes y lugares nuevos, es el motivo original de los grandes relatos. El primer narrador de historias seguramente fue un viajero que quiso contar lo sorprendente de su viaje, los detalles de todo aquello que sólo saliendo de casa, por distinto, podía ser de interés para su público, para sus lectores.
Ahora que muchos de vosotros estáis de vacaciones pensad un segundo si no nos cambian en cierto modo estas idas y venidas a lo largo del verano. Cuando regresamos de las vacaciones nos hemos hecho un poco más grandes, hemos acumulado experiencias nuevas y, aunque no lo parezca a simple vista, tampoco regresamos al colegio siendo exactamente los mismos. Ni física ni mentalmente.
Para desearos unas muy buenas y merecidas vacaciones de verano os dejamos aquí una adaptación gráfica del poema “Ítaca” de C. P. Cavafis, realizada por Zen Pencils y traducida por el sitio elguindilla.com.