Tal día como hoy de hace ya 80 años, fallecía en el exilio de Colliure el poeta Antonio Machado. En la biblioteca hemos querido rendirle homenaje con esta pequeña pero emotiva exposición que recoge su trayectoria vital.

Los alumnos de «Estudio» tienen la oportunidad de visitar tres de las ciudades donde residió el poeta: Segovia (clase 13), Baeza (clase 14) y Soria (clase 15). Como viajeros machadianos, profundizan en la poesía del sevillano y visitan las aulas del maestro.
Por ejemplo, en Soria…
el autobús nos deja en las proximidades del Duero, que cruzamos por el puente, donde habitualmente azota fuerte viento, y poco después alcanzamos la entrada de San Saturio, ermita construida sobre la antigua cueva del anacoreta San Prudencio y término o punto final del “Paseo de los Poetas” que comienza en San Polo. Éste es el lugar
idóneo para recordar a Antonio Machado, epígono de
la Generación del 98, y descubrir lo que fue la etapa en
Soria, momento importante de su vida, en el que descubrió dos temas esenciales de su poesía: Leonor y el paisaje castellano. Leemos varias poesías de su obra Campos de Castilla, algunas ya comentadas en clase,
pero allí, mirando hacia el Duero, junto a aquellos chopos, nos emocionan más, nos gustan más, las comprendemos mejor:
Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños…
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Retomamos el camino a la ciudad para visitar el
aula de Machado en el Instituto de Soria, donde, observando la placa conmemorativa, vamos acordándonos
de datos de su vida, memorizando algunos versos de su
Autorretrato:
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla,
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Asesores de la Clase 16 (2001). Tres días en Abioncillo. «Estudio»: Boletín de Actividades, 5, p. 24.
Cossío, nacido precisamente un 22 de febrero de 1857, fue quien animó a que Machado culminara sus estudios de Filosofía. Años después, presidió el homenaje que la Asociación de Alumnos de la Institución Libre de Enseñanza ofreció a Manuel y Antonio Machado. Pero el espíritu renovador que compartían todos aquellos que como Cossío o Giner de los Ríos soñaban “un nuevo florecer de España” quedó truncado con el fracaso que supuso la Guerra Civil. Antonio Machado y su madre, como tantos otros, cruzaron la frontera con Francia. Pero Antonio sabía que en el exilio moriría. Y la certeza tomó forma un 22 de febrero de 1939. Dos años después, el 5 de mayo de 1941, Antonio Machado fue expulsado post mortem del cuerpo de catedráticos de Instituto.
El 22 de febrero de 1962, un grupo de oposición literaria al régimen franquista se desplazó a Colliure para celebrar un homenaje al poeta sevillano en el lugar donde fue enterrado. El evento, organizado por la editorial Ruedo Ibérico, era uno de los primeros intentos por rescatar la figura de Machado.
