Ninguno de nosotros había visto el matiz curioso del cuadro, hasta que Juan por casualidad lo vio. En el museo el señor nos dijo que no significaría nada, pero aún así nuestra curiosidad era inimaginable…
Yo, al principio pensé como la mayoria de la gente, creí que serían los pies de Dios sobre la bola del mundo.
En los demás cuadros debido al detallismo de los cuadros flamencos había gran cantidad de detalles. Pero para nuestro gusto no tan impactantes como el último.