Mecanismos institucionales para el avance de la mujer

Ya hemos comentado que el empoderamiento político y económico de las mujeres, además de enriquecer y fortalecer a sus comunidades, son dos principios básicos que colaboran activamente en la eliminación de la desigualdad entre hombres y mujeres a la vez que evita la perpetuación de esquemas que favorecen la violencia ejercida contra mujeres y niñas. Por ello es necesario establecer marcos políticos, jurídicos y educativos que afiancen el papel de la mujer, que fomenten la igualdad de género y eviten, persigan o sancionen cualquier acción discriminatoria y/o criminal por cuestión de género.

Debe ser obligación de las instituciones públicas, promover programas y normas que protejan y asienten aquellas actividades encaminadas a lograr estos fines. Por ello, ONU Mujeres trabaja con los gobiernos y organizaciones civiles para elaborar planes de acción nacionales para prevenir y abordar la violencia contra las mujeres. Pero para que la acción sea continua y significativa no podemos separar la perspectiva de género de los planteamientos políticos, económicos y sociales; no puede quedarse en una postura pasajera; no puede dejar de estar presente en las aulas, en las conversaciones de las familias, en las exigencias ciudadanas.

La mujer en el ejercicio del poder y la toma de decisiones

Dentro de la campaña de la ONU “Pinta tu mundo de naranja” que pretende concienciarnos sobre las raíces sociales, económicas e ideológicas que nutren la violencia ejercida contra las mujeres, se quiere mostrar también como esta situación puede cambiarse. Ayer escribíamos brevemente sobre el empoderamiento de las mujeres como un mecanismo de justicia eficaz para eliminar la desigualdad entre hombres y mujeres y con ello, la violencia ejercida contra ellas.

El Fondo para la Igualdad de Género dependiente de ONU Mujeres, desarrolla a través de diferentes programas, acciones dirigidas a lograr esta igualdad como medio para potenciar las comunidades desde una perspectiva integradora:

• Empoderamiento económico de las mujeres – para incrementar el acceso y el control de las mujeres sobre la toma de decisiones, la tierra, la tecnología, el crédito, los medios de subsistencia, otras formas de producción y la protección social.
• Empoderamiento político de las mujeres – para apoyar a las mujeres en la asunción de roles de liderazgo, la participación plena en los procesos políticos y en todas las esferas de la vida pública. Las líderes jóvenes son también un centro de atención particular.

En muchos países las mujeres no pueden participar en la vida política de sus comunidades eligiendo a sus representantes o colaborando activamente. Esta situación es sumamente grave, por cuanto al no tener las mujeres una voz pública que defienda sus derechos y denuncie las injusticias, pasan a ser invisibles a todos los efectos: legales, jurídicos, económicos.

http://www.unwomen.org/~/media/headquarters/images/sections/digital%20library/2014/women%20in%20politics%202014%20map%20es_495w%20jpg.jpgSólo se genera conciencia y se lucha efectivamente contra cualquier tipo de violencia cuando todos tenemos plena capacidad para hacer oír nuestras opiniones, cuando todas les sensibilidades e ideas son tenidas en cuenta, independientemente de que seamos hombres o mujeres, niños o adultos.

https://politikaucab.files.wordpress.com/2014/07/infografc3ada.jpg?w=610

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Mujer y economía: Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud

Agricultoras, médicas, ingenieras, empleadas domésticas, maestras, científicas, conductoras, obreras de la construcción… Cada vez son más los trabajos desempeñados por las mujeres y cada vez es más común encontrarlas ocupando puestos de responsabilidad. Pero también es cierto que aún hay muchas barreras que impiden que sea efectiva la igualdad entre hombres y mujeres en el plano laboral: Desde el llamado «techo de cristal» hasta las diferentes formas de esclavitud contemporánea.

Hoy 2 de diciembre celebramos el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, que coincide con la jornada de la Campaña «Pinta tu Mundo de Naranja» de la ONU dedicada a la Mujer y la Economía. La trata de personas, la explotación sexual, el trabajo infantil, el matrimonio forzado y el reclutamiento forzoso de niños y niñas para utilizarlos en conflictos armados, son situaciones que debemos denunciar y combatir. El empoderamiento económico de las mujeres es una herramienta eficaz para lograrlo ya que de este modo no sólo acceden al mundo laboral, sino que colaboran en el crecimiento económico de sus comunidades, contribuyen a erradicar la pobreza y se sitúan en un escenario desde el cual cuentan con más herramientas para luchar contra cualquier tipo de violencia ejercida contra ellas.

Infografí­a: Las mujeres y la economí­a

La mujer y la salud

Los matrimonios precoces, la nula independencia económica, o la inexistente libertad para tomar sus propias decisiones son, entre otras, algunas de las causas que provocan que millones de mujeres y niñas pongan en riesgo su salud. Las mujeres de muchos países en vías de desarrollo sufren las consecuencias de embarazos no deseados, gestaciones complicadas, y enfermedades derivadas de partos en condiciones precarias. Ponen en riesgo su vida y la de los recién nacidos.

Beijing+20

Como señala la ONU Mujeres «las consecuencias de la violencia para la salud de las niñas pueden persistir durante generaciones. Por lo general, las niñas casadas no pueden negociar efectivamente un sexo seguro, lo que las hace vulnerables a las infecciones transmitidas sexualmente, incluido el VIH, además del embarazo precoz«.

Por otro lado, la falta de derechos se suma a la estigmatización que sufren aquellas mujeres que sometidas sexualmente han sido contagiadas por el SIDA u otras enfermedades de transmisión sexual. La imposibilidad de acceder a tratamientos médico-sanitarios apropiados agrava la propagación de estas enfermedades, así como la exclusión total de las mujeres que las padecen.

La igualdad de genero y el respeto a los derechos humanos son las perspectivas desde las que diferentes organizaciones humanitarias trabajan para tratar de cambiar las condiciones de millones de mujeres y niñas.

La mujer y los conflictos armados

“Había seis soldados y entraron a mi casa, recuerda una mujer congolesa, con la mirada fija y triste. “Inmediatamente me apuntaron con las armas, relata otra sobreviviente con su pequeño hijo en brazos. “Me preguntaron, ‘¿quieres vivir o morir?'»

En la mayoría de los conflictos armados que sacuden el mundo, el campo de batalla pasa del terreno al cuerpo de las mujeres y niñas. Miles de ellas son secuestradas, tratadas como mercancía susceptible de ser «usada» a conveniencia de los hombres, violadas sistematicamente, asesinadas. Pasan de ser personas a herramientas a través de las cuales infringir un daño perdurable en el adversario: inmediato, mediante el daño directo a sus victimas, y diferido en el tiempo a través de embarazos no deseados, mutilizaciones, muertes sumarias.

El papel de las mujeres en la paz y la seguridad

La ONU y otros organismos internacionales están esforzándose en prevenir estas y otras tácticas específicamente dirigidas contra las mujeres y niñas en zonas de conflicto. Las consecuencias de la guerra son devastadoras para la población, pero a menudo las mujeres tienen a su disposición menos recursos para protegerse, y con frecuencia representan, junto con sus hijas e hijos, la mayor parte de las poblaciones desplazadas y de refugiados.

El Representante Especial del Secretario General sobre la Violencia Sexual en los Conflictos, perteneciente a la ONU, elaboró un programa prioritario de cinco puntos:

  1. poner fin a la impunidad;
  2. empoderar a la mujer para obtener reparación y hacer valer sus derechos;
  3. movilizar el liderazgo político;
  4. aumentar el reconocimiento de la violación como táctica y consecuencia de los conflictos; y
  5. garantizar una respuesta coordinada del sistema de las Naciones Unidas a través de la red interinstitucional de la Iniciativa de las Naciones Unidas contra la Violencia Sexual en los Conflictos.

Mujeres y pobreza

Como señalamos en la entrada anterior, El Blog de la Cuarta se suma a la campaña del Secretario General de las Naciones Unidas ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres. Si ayer queriamos recordar la importancia de la educación como herramienta eficaz a la hora de lograr unos niveles de igualdad efectiva entre hombres y mujeres y como derecho fundamental independientemente de razones de sexo o raza, hoy -siguiendo el calendario de eventos de la ONU-, queremos recordar la situación de millones de mujeres y niñas que por razones económicas se ven abocadas a situaciones de desigualdad y violencia.

Como señala la ONU-Mujeres, «invertir en el empoderamiento económico de las mujeres crea una vía directa hacia la igualdad de género, la erradicación de la pobreza y el crecimiento económico inclusivo. Las mujeres contribuyen de manera muy significativa a las economías, ya sea en empresas, granjas, como emprendedoras o empleadas, o trabajando como cuidadoras domésticas no remuneradas«.

Pero la realidad, en muchos casos es que las mujeres están sometidas a situaciones de explotación o incluso esclavitud que las abocan a condiciones de extrema necesidad. La discriminación por razon de género lanza a millones de mujeres y niñas a una pobreza extrema y ser victimas de abusos de toda indole.

Mujeres y la pobreza

Todos conocemos a mujeres que trabajan fuera de casa y mujeres que están dedicadas al mantenimiento del hogar, llevando a cabo el grueso de las tareas domésticas. También mujeres que trabajan dentro y fuera de casa. En tu caso, ¿quién desempeña las labores domésticas? ¿Crees que aún persiste la convicción de que estas actividades son una obligación de las mujeres por el hecho de serlo?