¡Hoy celebramos el Día Internacional de la Danza!

«Baile a orillas del Manzanares» (1776) de Goya
¡Hoy celebramos el Día Internacional de la Danza!

«Baile a orillas del Manzanares» (1776) de Goya

En una entrada anterior (En un silencio abismal, 30 de septiembre de 2014), hacíamos referencia a uno de nuestros autores preferidos, Julio Verne y a su increíble libro Veinte mil leguas de viaje submarino. El mar, al que aludíamos como espacio geográfico, económico y natural, se convertía en Verne en una metáfora de la imaginación, de la proyección del espíritu humano en la masa informe e inabarcable del océano.
Pues bien, esa misma idea del mar como espacio de imaginación, como límite acuoso entre la ficción y la realidad, estará presente en una exposición que no podéis dejar de visitar: «Los límites de la imaginación» se presenta en el Espacio Fundación Telefónica del 6 de noviembre de 2015 al 21 febrero de 2016 y tratará, como decimos, «sobre las fronteras, a veces invisibles y no siempre necesarias, entre ficción y realidad».

Hay espacios que son lugares de encuentro, casi mágicos, donde realidad y ficción se dan la mano, se apoyan, se complementan o se dan la espalda. Todas esas posibilidades son las que ocurren a diario en la biblioteca, verdadero cruce de caminos que van de la ciencia a la imaginación y de ésta al conocimiento científico. Caminos que un día decidieron tomar escritores como Verne o científicos y aventureros inspirados, y que confirman que la creatividad e imaginación son los verdaderos motores de la innovación técnica y científica.
Por cierto, no dudéis en echar un vistazo a los talleres que se organizarán: creación de libros, teatro, «música acuática», animación…
En esta sociedad del conocimiento y de la información, en este mundo cambiante y veloz que nos toca vivir, tener un momento para dejar de ver y mirar, para dejar de oír sin más y escuchar, es un bien nada despreciable. Ante este panorama que aturde es necesario aprender a seleccionar lo importante de lo accesorio, y nuestra labor como docentes es precisamente, ayudar a los chicos y chicas a descubrir los medios para que sean capaces de separar el grano de la paja, el ruido del sonido, el conocimiento de la mera información, del dato. Educar es conducir -acompañar- en el largo camino que lleva a tomar conciencia y perspectiva de si mismos y del mundo. Por ello, fomentar la creatividad en la educación no es tener ocurrencias de última hora, no es plantear cambios conceptuales a la sombra de las modas, no es hacer un dibujo bonito. Ser creativos es una garantía para ser plenamente en el mundo, afrontar los cambios con imaginación, someter a duda la información, hacerse preguntas, generar otras. La creatividad es un elemento esencial en la educación de ciudadanos del tercer milenio, porque saber adaptarse a los cambios con éxito implica, sobre todo, captar las posibles soluciones a los problemas que vayan surgiendo, percibir el detalle y el conjunto, diseñar estrategias, construir escenarios. Los trabajos que han realizado los chicos y chicas de las clases 16 son un buen ejemplo de investigación y creatividad, de comunicación visual al servicio de una idea: Madrid como paradigma de estos cambios.
Se dice que las últimas palabras que pronunció Goethe fueron: «¡Luz! ¡Más luz!». Con ellas parecía resumir su búsqueda de conocimiento. El autor alemán se interesó también por las cuestiones ópticas que un
siglo antes había investigado Isaac Newton. Física y percepción, dos caminos para tratar de comprender la naturaleza de la luz y el modo de percibirla: una vía puramente científica y otra que, sin dejar de serlo, fue fundamental para pintores como Turner y los impresionistas franceses.
Como veis, un escritor y un científico unidos por un mismo interés. En este caso, la luz. Por ello, estamos llevando a cabo un interesante experimento vinculado con el presente Año de la Luz 2015 y el Día del Libro. Se trata de una actividad realizada con las clases 12 y dirigida conjuntamente con la Srta. Mª. Carmen Redondo (profesora de Química de las clases 18). Iniciamos la actividad con la lectura de “La Luz es como el agua”, de Gabriel García Márquez y seguidamente se visiona el vídeo “El blanco, ¿es un color?»[1]. Con estas dos actividades previas se pretende introducir el tema de la luz sobre el que la Srta. Mª. Carmen realiza un experimento en la propia biblioteca y así se establece un acercamiento al conocimiento científico desde el ámbito literario.
[1] El blanco, ¿es un color? Disponible en línea. http://www.kids.csic.es/cuentos/cuento5.html
De cara al trabajo que alguno de vosotros tiene que hacer sobre el Gótico, aquí os dejamos una serie de páginas web que os pueden salvar de perder el tiempo en Google. No olvidéis elaborar una buena bibliografía. (Cualquier duda, preguntad en biblioteca)
Podrá pareceros que hablar del gótico aquí, en el blog de la biblioteca, no tiene demasiado sentido; o que, para ser sinceros, no es un tema muy interesante. Nada más lejos de la realidad. El estilo gótico que alguno de vosotros estáis estudiando en clase fue durante mucho tiempo considerado como el más moderno de cuantos podían aplicarse a la arquitectura. De hecho, en su momento era llamado el «modo moderno» de construir, en oposición a la manera antigua, la de griegos y romanos.
Medieval pero muy moderno, como la escritura, que cambió y se volvió elegante y más fácil de leer.
Góticos serán, en el siglo XIX, los escritores de novelas y relatos cortos que ambientan sus historias en ambientes oscuros y terroríficos; y góticos serán también aquellos nuevos modernos que atraídos por escritores como Edgar Allan Poe y otros buscarán nuevas formas de expresión, oscuras y siniestras.